¿Quién dijo calle?

Después de casi un mes de viaje, por fin sabíamos que día era. El bus nos dejó en la entrada de esta pequeñísima ciudad, el volcán Imbabura estaba resplandeciente, la mañana fresca, perfecta para caminar despacio y mirar sin preocupaciones. Era sábado, el día en el que la feria de artesanos indígenas más grande de Latino américa se despierta a encantar a los andariegos.

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*Serie Otavalo

Si aún no saben dónde andábamos, daré más pistas.  De un toldo a otro se saludan así: Alli-puncha. Las mujeres sonríen con timidez y parecen desfilando para el reinado local; collares dorados, meneo de faldas, flores bordadas en las blusas, a mi me parece que van de fiesta. En los toldos, por el suelo, caminando, todos ofrecen magia en lo que venden, menos la niña con los caracoles con sal y limón, esos pasabocas bizarros se quedaron solo en fotos.

 
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El gringo, el oriental, el inglés, el argento y los caleños, que en los últimos tiempos andan mucho por Ecuador, todos compran chaquetas, medias y guantes de lana, cobijas, sombreros, telares con estampados coloridos (valga aclarar que TODO es colorido), alpargatas y no falta el que pregunta el valor del traje típico.

Nosotros nos tomamos muchos vasos de jugo de tamarindo, otros cuantos de jugo de coco, choclo con salsa de queso y queso rayado, un chuzo de dos pisos, unas cuantas empanadas de queso, que más bien parecían hojuelas con queso y quedamos listos para la Pilsener con el maíz tostado.

Otavalo, para los que aún no habían caído en la cuenta, es esa pequeñísima ciudad que sonríe en quechua, te refresca el alma y de las que te dan ganas de volver para volver al ser.

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*OjO: Diego Robledo-Tiburón “Serie Otavalo”.  Más foto bacanas del Tiburón aquí

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La cocina de mis bisabuelos y el Gustador

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*Decoración

La vieja se sentó tranquila en la mesa de madera de su casa y empezó a pelar las papas. Era domingo y el desayuno lo había acabado de repartir, ahora tenía que pensar en el almuerzo. Partió en rodajas la zanahoria, picó el tomate y la cebolla, miró hacia la finca del lado para fijarse si su esposo volvía con la yuca, pero nada. Peló un par de papas más, ventiló el fogón y espero a que saliera fuego, montó la olla con agua y sal. Se secó las manos en el delantal y miró de nuevo si llegaba, pero nada.

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Tizne 1

Buscó algo más para echarle al caldo, pero no encontró, así que decidió hacer un par de arepas con la masa que le había sobrado del desayuno. Su esposo llegó con el sudor bajo el sombrero, solo había conseguido una yuca menuda. Ella la partió, como si no hubiera esfuerzo en ello. Las yucas cayeron al caldo caliente junto con las papas. El esposo miró hacia arriba y la mujer descolgó lentamente el hueso gustador que colgaba desde hacía varios meses de la pared, lo echo dos minutos a la olla, lo sacó y lo volvió a colgar. Ambos dieron por hecho que el sancocho les sabría a carne.

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Tizne 2

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Nevera-Oxida

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El tizne tiene al techo

 

*OjO: Móik, las fotografías las tomé  en la casa de mis bisabuelos en el municipio de Angostura al norte de Antioquia-Colombia. Una casa muy grande al lado del parque central donde vivieron toda la vida mis bisabuelos, creció mi abuela, mis tíos abuelos, mi padre, mis tíos y seguro alguno que otro primo.

La Escuela ha Muerto

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Como todos ya lo han oído mencionar, han leído algún reportaje o quizá han visto alguna nota virtual, la escuela, definitivamente, ha muerto. Esta situación se veía venir desde hace algunos siglos, cuando los infantes y jóvenes salían tristes y desalentados de tan desdichado lugar.

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La humanidad vivió siglos de oscuridad debido a estos espacios rígidos, autoritarios, controladores y sobre todo coartadores de la imaginación y la libertad.

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Hoy podemos asegurar que la educación se re-diseñó para potenciar nuestra creatividad, abandonar el miedo, mirarnos a los ojos y disfrutar de nuestra humanidad.

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Octubre de 2040 (estoy siendo optimista)

OjO: Móik – Fotografías tomadas en una escuela abandonada hace un par de meses, en su lugar se construirá un parque didáctico para el desarrollo de las inteligencias múltiples. (Esto no es verdad)

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Raras costumbres que nos unen: El añoviejo

Desde Mompiche-Ecuador

Estos personajillos de papel y engrudo, inspirados en los artistas destacados de la farándula criolla, en los dibujos animados o en el personaje local del año son hechos con más empeño y sin pedir dinero en todas las esquinas, como en Medellín. En Ecuador los llaman Monigotes y los ponen en las entradas de las casas con alguna posición fiestera y una frase lapidaria para ser quemados a las 12 am en punto del último día del año. La quema no es traumática, ni dolorosa, estos muñecos no guardan un arsenal de pólvora en sus entrañas, sólo uno que otro chorrillo o silbador que anima el festín, el resto es papel que se lo lleva el viento… como al año viejo.

Lee el artículo completo y mira las fotos en: Raras costumbres que nos unen: El añoviejo.

Publicado en: El Tour de la Calle

Programa # UNO de Radio Tachuela

Después de la cocción, estamos listos para servir el Programa # UNO de Radio Tachuela que lleva como nombre “Santas visitadas desde el cielo”. Cada lanzamiento tendrá imagen del programa (por un artista local) lecturas, entrevistas, mucha música, vox pop por las calles de Medellín y paisajes sonoros de todos los lugares del mundo (eso esperamos). ¡No  lea más y váyase a escuchar!

    —— Programa # UNO ———

Radio Tachuela ¿por qué? pues #PorqueSí

Surámerica relámpago

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Ya se venía pensando, gestionando, visualizando. Yo andaba en Argentina y sabía que en mayo de 2013 saldría la Caravana de Cultura Viva desde Medellín-Colombia para llegar al 1er Congreso de Cultura Viva Comunitaria en La Paz-Bolivia. ¡Ha! que me alegraba que fuese allí, esa ciudad, una de las seleccionadas en mi lista para vivir algunos mesesitos. Allá volvería.

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Mi viaje de subida fue exitoso. Después un repasón por Medellín que me trajo nuevos olores. Y a bajar de nuevo al Sur. Ahora no estaba sola, viajábamos 16 seres en el “Marco Polo”. Alonso, Juana y yo éramos los encargados de grabar toda la caravana, para después realizar el documental de Cultura Viv que se viene.

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De nuevo EN LAS CALLES. Me encontré con un Quito más calientico. Pude tocar  la arena del desierto peruano, que en otras bajadas y subidas nunca había podido acariciar. La Paz estaba más contrastada; tan demente y tranquila, su cinemateca recargada y bella.

Los mismos caminos, pero otros puntos de vista. Ya no eran los mismos caminos entonces, ya las calles me hablaban diferente.

Me encontraron los libros

Hacerse alguna pregunta antes de empezar a leer uno. Algo así decía Nietzsche. Las mías fueron diversas, divertidas, a veces confusas, pero los libros me dieron luces, fueron oráculos en el camino.

Casa de muñecas. Tan corta como divertida, tan sarcástica y tan seriamente profunda. Como no hacerse amiga, por lo menos por unas horas, de Nora. Seguir su ritmo, dudar, asombrarse, odiarla y volverla a justificar. Cómo no jugar su juego y también salir perdiendo.  Henrik Ibsen

Misteriosa Buenos Aires. Hablando de preguntas para responder me encuentro con este libro, una recopilación de cuentos de Manuel  Mujica de 1800. Lean la belleza de este momento:

Llegó a Buenos Aires hace cuatro días, solo cuatro días y ya siente que no podrá quedarse aquí mucho tiempo. El amor, su viejo enemigo, lo acecha, le ronda, le olfatea, como un animal que se esconde, pero cuya presencia adivina alrededor, con uñas, con ojos ardiente. Por alguna parte de la pulpería se despereza ahora ese amor, que enciende sus llamas secretas  y  le obligará a partir. Su vida monstruosa ha sido eso: Partir en cuanto el amor alumbra. Y el amor alumbra todas las veces, en todas partes, en todas las épocas. ¡Ay, si fue grave la falta, también es terrible el castigo! Llegar y partir, llegar y partir; con la eterna, la infinita zozobra, frente a ese amor que, eludido, torna a formarse y a crecer, a modo de una enredadera que llena el aire de látigos y le impulsa a andar,a andar de nuevo, a andar….

El vagabundo, 1839.

El Túnel.  De pronto se apareció otra vez entre mis manos. Visitar el estudio de Juan Pablo, hundirme con él,  de pronto enamorarme y volverme a desenamorar. Entender que la obsesión no es para mí, en ningún sentido y para ninguna cosa o persona. Irme perdida en mis largos viajes en tren acompañada por este personaje y sus profundas angustias, me hizo acortar tramos y navegar  ideas. Ernesto Sábato

El Círculo de los Chamanes. En un día de ayuno me lo devoré todo, completo. Un encuentro casi místico. No me dejó muchas respuestas, mejor bastantes preguntas, incertidumbres, caminos. En algunas de sus páginas decía algo así:

Hay 7 posibles guías, donde cada uno encuentra su misión, tu puedes ser: Guerrero, Mago, Mensajero, Sanador, Maestro, Protector o Ejecutor.   Olga Kharitidi

Buena travesía, buena ventura pequeña Uli.  Como escrito para mí, el título ya me decía todo y nada a la vez. Tenía que encontrarme viajando.

“Sin embargo, Uli tiene tiempo de partir en cada instante, tiene un crepúsculo primero con ondular de alfalfa y luces malas en la lejanía Tiene suerte de no ser esperada nunca Tiene a Uli”

“Quedarse todo el día con la cabeza fuera de la ventana viendo reventar las flores de cerezo es un buen oficio Uli Particularmente cuando se tienen tantas ganas de vivir que uno cree que va a morirse dentro de ellas”

“Eso era Crear la decisión era crear la libertad”.  Diana Bellesi

(Lo he transcrito tal cual el libro)

 La Insoportable Levedad del Ser. Alguna vez hemos escuchado este nombre, es como si fuera esencial, me lo pusieron en las manos y me dijeron “primero léete este”.Y así fue y así voy:

“Con las metáforas no se juega. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en el que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética”. Milan Kundara

A primera vista, Argentina

Un día me dio por escribir, casi en tiempo real, lo que sentía en cada lugar que pisaba por primera vez en Argentina. Y salió esto:

     Una entrada de choque, las casas eran tan diferentes, las caras, las lámparas de la calle, los letreros de las tiendas, que desde ahora las llamaría kioscos. Los árboles, que diferentes eran, las callecitas y después los chocolates, alfajores y ese siseo, y esa mal dicha “elle” de sus acentos.

     Mendoza, tan ligera, tan limpia, a veces tan cara, tan aparente…Que lindas plazas. Qué comemos? – Pizza, y después?- Pizza y más..?, – PIZZA, mil y un mcdonalds, fiesta de harinas…Tan ligera. Ahora una siesta, todos descasan a las 2, todo está silencioso, cerrado, pasivo, callado. La siesta, ¡Aquí se hace la SIESTA!

   Bueno Aires, uhy! que fachadas tan antiguas y tantos carros…Por esa callecita no pasa este bus…Pero pasó. Mirá ese paseador de perros y a ese otro y otro, ¿otro? ¡OTRO! Ya entiendo la mierda en todas las esquinas, cada media cuadra, a veces cada medio paso. Que hombres tan negros, que piel tan bella, todos venden joyas. De Gaona?…Son africanos, africanos. WOW!

– Dónde compramos?

-En el supermercado chino

-Y dónde es más barato?

-En el chino

-Están de siesta, dónde consigo un…?

-El chino

-Ya es muy tarde, dónde voy?

-Vaya al chino.

Sí señores EL CHINO! Bueno, bonito y barato. (Los argentinos atienden los kioscos; pequeños, sin mucha mercancía, caros. Ellos, los chinos, se encargan de los supermercados)

   Gran Buenos Aires, yo si decía que no podía ser solo eso. Aquí se vive la real Bueno Aires, en sus  localidades. Esto se me parece más al resto de Latinoamérica; casas de adobe, calles sin pavimentar, aguas estancadas, ferias, niños y más niños en la calle, asentamientos,tiroteos, nuevos barrios.

Problemáticas de salud, empleo, basuras, violencia. Aunque su tonada no varía mucho, se mezcla con el paraguayo, el boliviano, con el acento guacho de los chicos de las esquinas, del transa, de la merca. Mucha guachiturra con piercing negro al lado de la boca, con zapatos plataforma, con su meneito cumbiero-reggetonero.

Mucha cumbia villera, muchos guachiturros, mucho reggeton, muchos pendejos en el barrio buscando qué hacer, qué dañar, ¿por qué vivir?.

   Salta, es muy Colombia, ese día hacia mucho calor y se parecía más. Las casas, las calles, el río. La gente toda sonriente, cuando vi un teleférico cruzando una montaña, dije, estoy en Medellín, pero no, porque sus calles y fachadas aún reservan pedazos de historia, de memoria, de colonia, sus habitantes todavía caminan despacio, hacen frangollo, tienen las aclamadas empanadas salteñas y no falta la peña donde espontáneamente los músicos van y tocan folclore: de pronto chacarera, de pronto samba, cuarteto y una cumbia. Bueno no es muy Colombia, aunque a simple vista pareciera que sí.

    Córdoba, si un cordobés se enamora de mí y yo de él me voy a vivir YA a la sierra cordobesa. Eso fue lo primero que pensé cuando llegué a Córdoba y cuando fui a Capilla del Monte y mientras viajaba al Trapiche en San Luis. Toda ella es un encanto. Toda verdecita, con su clima sabroso, sus hombres tan queridos (que a la final ninguno se enamoró), ese acento tan particular, tan gracioso y pegajoso. Córdoba, sus sierras y todoooo lo que me faltó por conocer es linda, linda.

Y me faltó Rosario, de la que no puedo decir mucho porque solo estuve un día, pero que si no fuera por ese río hermoso que la cruza sería una mezcla entre Buenos Aires Capital; por las caras, los acentos, las actitudes y una Córdoba, pero más organizada, estilo Mendoza, pero con toque pueblerino como Salta… Y eso que no puedo decir mucho.

Todo para decir que fui afortunada de pisar por primera vez cada uno de estos lugares y darme cuenta que Argentina no es solo Buenos Aires y que los porteños no son los únicos argentinos.

¡Aguante Argentina y su diversidad!