Me encontraron los libros

Hacerse alguna pregunta antes de empezar a leer uno. Algo así decía Nietzsche. Las mías fueron diversas, divertidas, a veces confusas, pero los libros me dieron luces, fueron Oráculos en el camino.

Casa de muñecas. Tan corta como divertida, tan sarcástica y tan seriamente profunda. Como no hacerse amiga, por lo menos por unas horas, de Nora. Seguir su ritmo, dudar, asombrarse, odiarla y volverla a justificar. Como no jugar su juego y también salir perdiendo.  Henrik Ibsen

Misteriosa Buenos Aires . Hablando de preguntas para responder me encuentro con este libro, una recopilación de cuentos de Manuel  Mujica de 1800. Lean la belleza de este momento:

Llegó a Buenos Aires hace cuatro días, solo cuatro días y ya siente que no podrá quedarse aquí mucho tiempo. El amor, su viejo enemigo, lo acecha, le ronda, le olfatea, como un animal que se esconde, pero cuya presencia adivina alrededor, con uñas, con ojos ardiente. Por alguna parte de la pulpería se despereza ahora ese amor, que enciende sus llamas secretas  y  le obligará a partir. Su vida monstruosa ha sido eso: Partir en cuanto el amor alumbra. Y el amor alumbra todas las veces, en todas partes, en todas las épocas. ¡Ay, si fue grave la falta, también es terrible el castigo! Llegar y partir, llegar y partir; con la eterna, la infinita zozobra, frente a ese amor que, eludido, torna a formarse y a crecer, a modo de una enredadera que llena el aire de látigos y le impulsa a andar,a andar de nuevo, a andar….

El vagabundo, 1839.

El Túnel.  De pronto se apareció otra vez entre mis manos. Visitar el estudio de Juan Pablo, hundirme con él,  de pronto enamorarme y volverme a desenamorar. Entender que la obsesión no es para mí, en ningún sentido y para ninguna cosa o persona. Irme perdida en mis largos viajes en tren acompañada por este personaje y sus profundas angustias, me hizo acortar tramos y navegar  ideas. Ernesto Sábato

El Círculo de los Chamanes. En un día de ayuno me lo devoré todo, completo. Un encuentro casi místico. No me dejó muchas respuestas, mejor bastantes preguntas, incertidumbres, caminos. En algunas de sus páginas decía algo así:

Hay 7 posibles guías, donde cada uno encuentra su misión, tu puedes ser: Guerrero, Mago, Mensajero, Sanador, Maestro, Protector o Ejecutor.   Olga Kharitidi

Buena travesía, buena ventura pequeña Uli.  Como escrito para mí, el título ya me decía todo y nada a la vez. Tenía que encontrarme, viajando.

“Sin embargo, Uli tiene tiempo de partir en casa instante, tiene un crepúsculo primero con ondular de alfalfa y luces malas en la lejanía Tiene suerte de no ser esperada nunca Tiene a Uli”

“Quedarse todo el día con la cabeza fuera de la ventana viendo reventar las flores de cerezo es un buen oficio Uli Particularmente cuando se tienen tantas ganas de vivir que uno cree que va a morirse dentro de ellas”

“Eso era Crear la decisión era crear la libertad”.  Diana Bellesi

(Lo he transcrito tal cual el libro)

 La Insoportable Levedad del Ser. Alguna vez hemos escuchado este nombre, es como si fuera esencial, me lo pusieron en las manos y me dijeron “primero léete este”.Y así fue y así voy:

“Con las metáforas no se juega. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en el que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética”. Milan Kundara

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A primera vista, Argentina

Un día me dio por escribir, casi en tiempo real, lo que sentía en cada lugar que pisaba por primera vez en Argentina. Y salió esto:

     Una entrada de choque, las casas eran tan diferentes, las caras, las lámparas de la calle, los letreros de las tiendas, que desde ahora las llamaría kioscos. Los árboles, que diferentes eran, las callecitas y después los chocolates, alfajores y ese siseo, y esa mal dicha “elle” de sus acentos.

     Mendoza, tan ligera, tan limpia, a veces tan cara, tan aparente…Que lindas plazas. Qué comemos? – Pizza, y después?- Pizza y más..?, – PIZZA, mil y un mcdonalds, fiesta de harinas…Tan ligera. Ahora una siesta, todos descasan a las 2, todo está silencioso, cerrado, pasivo, callado. La siesta, ¡Aquí se hace la SIESTA!

   Bueno Aires, uhy! que fachadas tan antiguas y tantos carros…Por esa callecita no pasa este bus…Pero pasó. Mirá ese paseador de perros y a ese otro y otro, ¿otro? ¡OTRO! Ya entiendo la mierda en todas las esquinas, cada media cuadra, a veces cada medio paso. Que hombres tan negros, que piel tan bella, todos venden joyas. De Gaona?…Son africanos, africanos. WOW!

– Dónde compramos?

-En el supermercado chino

-Y dónde es más barato?

-En el chino

-Están de siesta, dónde consigo un…?

-El chino

-Ya es muy tarde, dónde voy?

-Vaya al chino.

Sí señores EL CHINO! Bueno, bonito y barato. (Los argentinos atienden los kioscos; pequeños, sin mucha mercancía, caros. Ellos, los chinos, se encargan de los supermercados)

   Gran Buenos Aires, yo si decía que no podía ser solo eso. Aquí se vive la real Bueno Aires, en sus  localidades. Esto se me parece más al resto de Latinoamérica; casas de adobe, calles sin pavimentar, aguas estancadas, ferias, niños y más niños en la calle, asentamientos,tiroteos, nuevos barrios.

Problemáticas de salud, empleo, basuras, violencia. Aunque su tonada no varía mucho, se mezcla con el paraguayo, el boliviano, con el acento guacho de los chicos de las esquinas, del transa, de la merca. Mucha guachiturra con piercing negro al lado de la boca, con zapatos plataforma, con su meneito cumbiero-reggetonero.

Mucha cumbia villera, muchos guachiturros, mucho reggeton, muchos pendejos en el barrio buscando qué hacer, qué dañar, ¿por qué vivir?.

   Salta, es muy Colombia, ese día hacia mucho calor y se parecía más. Las casas, las calles, el río. La gente toda sonriente, cuando vi un teleférico cruzando una montaña, dije, estoy en Medellín, pero no, porque sus calles y fachadas aún reservan pedazos de historia, de memoria, de colonia, sus habitantes todavía caminan despacio, hacen frangollo, tienen las aclamadas empanadas salteñas y no falta la peña donde espontáneamente los músicos van y tocan folclore: de pronto chacarera, de pronto samba, cuarteto y una cumbia. Bueno no es muy Colombia, aunque a simple vista pareciera que sí.

    Córdoba, si un cordobés se enamora de mí y yo de él me voy a vivir YA a la sierra cordobesa. Eso fue lo primero que pensé cuando llegué a Córdoba y cuando fui a Capilla del Monte y mientras viajaba al Trapiche en San Luis. Toda ella es un encanto. Toda verdecita, con su clima sabroso, sus hombres tan queridos (que a la final ninguno se enamoró), ese acento tan particular, tan gracioso y pegajoso. Córdoba, sus sierras y todoooo lo que me faltó por conocer es linda, linda.

Y me faltó Rosario, de la que no puedo decir mucho porque solo estuve un día, pero que si no fuera por ese río hermoso que la cruza sería una mezcla entre Buenos Aires Capital; por las caras, los acentos, las actitudes y una Córdoba, pero más organizada, estilo Mendoza, pero con toque pueblerino como Salta… Y eso que no puedo decir mucho.

Todo para decir que fui afortunada de pisar por primera vez cada uno de estos lugares y darme cuenta que Argentina no es solo Buenos Aires y que los porteños no son los únicos argentinos.

¡Aguante Argentina y su diversidad!