HABITANDO TU HÁBITAT

“El que habita el hábitat de un lugar, el HABITANTE de una ciudad explosiva, conocida y colorida. Una danza de semáforos, de pies en calles y de quietud, pero sobre todo de movimiento”.

Cuando en Google escribo Medellín, lo primero que aparece es su ubicación en el mapa, unas fotografías alucinantes de sus plazas principales, la página de la Alcaldía de Medellín y de otros organismo gubernamentales que orgullosamente publican el premio que ganaron por su moderno portal. Aparecen artículos de blogs y uno en especial que titula “Medellín- Colombia, un paraíso en la tierra”.

Con la información en la red usted podría apenas vislumbrar el producto, lo superficial de Medellín. Pero para conocerla de verdad hay que caminarla, leerla, escucharla, sentirla, como cualquier persona o cualquier ciudad. Quizá encuentre algo de lo que vio virtualmente, pero también verá un montón de situaciones sin causa, uno que otro transeúnte que camina solitario; fumando, pidiendo o simplemente deambulando en busca de certezas que no encontrará.

Es importante que tenga en cuenta que esta tacita de plata primaveral, no solo mueve flores, bananos y café, cada vez vende más cirugías, drogas y armas. Mueve a personas que apenas se dan cuenta que Medellín ya no es de arrieros y que los pies deben correr más rápido para alcanzar el bus, salir del trancón, no llegar tarde al trabajo…Una ciudad líquida como lo planteaba Bauman, donde todo se desliza sin fijarse demasiado, donde lo que importa es el tiempo y no el espacio.

Las nuevas culturas, los visitantes, las tecnologías que vienen y se van. El multiculturalismo que genera más diversidad y a la larga permite la tolerancia, valor que pide a gritos los nativos de esta región.

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